Razones por las que contratar a un traductor profesional para tu empresa

Razones por las que contratar a un traductor profesional para tu empresa

Pues va a ser que tu vecino, el que hizo un curso de inglés, no sabe traducir

Estamos seguros de que, cuando decidiste fundar tu empresa, dedicaste muchísimas horas a crear una imagen adecuada, una imagen que proyectase confianza y captase la atención de potenciales clientes. También estamos seguros de que prestaste especial atención a la redacción de tu contenido, bien con tus propios medios, bien contratando a un profesional: qué escribir y cómo escribirlo. Al fin y al cabo, tu página web, tus tarjetas de visita o tus folletos son tu carta de presentación y una simple falta de ortografía o una mala redacción podrían echar por tierra todos tus esfuerzos.

Entonces, ¿por qué no contratas a un profesional para traducir tus escritos? De la misma forma que cuidas cada detalle en español, cada palabra y cada oración, deberías asegurarte de que este contenido va a estar igual de cuidado en otras lenguas. Una falta de ortografía, una frase que no se entienda u oraciones que lleven a engaño debido a su mala traducción pueden llevarte a perder a ese cliente que tanto tiempo llevas esperando para expandirte al mercado internacional.

Por desgracia, tendemos a pensar que cualquier persona que conozca dos lenguas está capacitada para realizar traducciones. Y sí, es cierto. Tu sobrino el que ha pasado dos veranos en Dublín podrá traducir al inglés; tu vecino, que ha estudiado francés en la secundaria, podrá hacerlo gratis con ayuda de diccionarios e internet. Incluso tú, que te defiendes bien en portugués porque tienes proveedores en Lisboa, podrás hacerte entender entre lusos. ¿Pero significa esto que estéis capacitados para traducir bien? El símil es sencillo. Seguro que tu abuela tenía la capacidad de curarte ese maldito resfriado con una sopa calentita y muchos mimos, pero no creo que nadie en su sano juicio la pusiera al frente de una consulta en el centro médico de tu pueblo. Pues esto, más de lo mismo.

Un traductor profesional no solo conoce las lenguas con las que trabaja, sino que las domina perfectamente; conoce sus giros y sus expresiones, controla las normas ortográficas y ortotipográficas y sabe a qué recursos ha de acudir cuando le surge alguna duda. Pero, lo que es más importante, se mete dentro de la cabeza del escritor del texto de origen para entender qué quería decir con cada una de las palabras, en qué pensaba en cada momento, por qué la elección de un término y no de otro similar. En resumen, un traductor profesional sabe reconocer la esencia de cada texto que traduce, la intención del escritor y las expectativas del lector. Y, amigo, ese don no se consigue bebiendo pintas de cerveza, por muchos veranos que pase tu sobrino en Dublín.

Recuerda que en Bursay contamos con traductores profesionales. No dudes en ponerte en contacto con nosotros en info@bursayagency.com si necesitas nuestros servicios.