Redactar de forma correcta es mucho más importante de lo que crees

La Real Academia Española define «escribir» como «Representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie». No obstante, redactar no consiste en el mero traslado de información, sino que exige un tiempo de aprendizaje y constancia.

Algunas personas creen que el dominio del arte de la redacción solo es necesario para escritores profesionales y que poseer conocimientos ortotipográficos no influye de ninguna manera en su vida diaria. Este, sin duda alguna, es un pensamiento totalmente erróneo ya que asignar un mínimo de tiempo en mejorar nuestra escritura puede ayudar a enfrentarnos a situaciones decisivas. A simple vista parece una locura, ¿verdad? Sin embargo, si lo piensas, una mala redacción puede crear malentendidos, así como ser la culpable de que te descarten en un puesto de trabajo o de que una reclamación no siga adelante.

Por otro lado, lo que suele sucederle a mucha gente a la hora de enfrentarse a la redacción de un texto es que tiene claros los conceptos que quiere desarrollar pero acaba haciendo escritos de poca calidad. Esto puede resultar frustrante ya que, en muchas ocasiones, nuestra representación no hace justicia a lo que realmente deseamos expresar, es decir, nos lleva a un resultado final muy por debajo de lo esperado.

En esta publicación te damos 8 consejos infalibles para mejorar tu redacción:

 

1. Piensa

Antes de soltarte a escribir, lo ideal es hacer una pequeña estructuración mental (o, si lo prefieres, puedes hacer un esquema en un papel) de lo que quieres decir y de cómo lo quieres decir. Una vez lo tengas claro, ¡es hora de pasar a la acción!

2. Cuida tu ortografía

Aunque parece algo bastante obvio, algunas personas no se fijan en la ortografía de los textos que van a entregar. Además de tener claras las normas ortográficas básicas, es aconsejable consultar diccionarios, ya sea en papel (recomendamos los siguientes: Maria MolinerPanhispánico de dudas y la Ortografía de la lengua española) en línea. Nunca está de más pasar un corrector ortográfico al final de todo para asegurarnos de que nada se nos haya escapado.

3. No repitas

Es importante no saturar al lector con información repetida que no aporte nada nuevo . Del mismo modo, también se debe cuidar la repetición de palabras dentro de un mismo párrafo; por ejemplo, si utilizas el verbo «saber» en una oración, intenta usar un sinónimo como «conocer» en la siguiente.

4. Puntuación
Un texto con una puntuación pobre crea confusión y provoca que el mensaje que se intenta transmitir no sea el deseado.
Si todavía no tienes muy claras las normas de puntuación (o quieres aprender a utilizarlas de manera profesional), te aconsejamos Puntuación para escritores y no escritoresuna maravillosa aportación de Silvia A. Kohan.

5. Estructura
Los escritos también atienden a razones estéticas, pues ofrecen una primera impresión de cómo es, incluso antes de comenzar su lectura. Por esta razón, debemos cuidar la imagen general de nuestro texto y, para ello, es necesario que cuente con una estructura lógica organizada en párrafos, así como con introducción y cierre.

6. Documéntate bien

Si realizas un trabajo de investigación, una buena documentación es esencial. Emplea fuentes fiables que enriquezcan tu trabajo y estudia lo que ya han dicho otros autores para aportar ideas nuevas a tu texto.  Eso sí, recuerda citar siempre las fuentes consultadas para evitar el plagio.

7. Ten en cuenta el destinatario

No es lo mismo redactar una carta para un amigo, un escrito para una institución oficial, un cuento para niños o una novela policiaca. A la hora de escoger el léxico y estructura del texto debemos tener en cuenta a quién dirigimos nuestra composición, es decir, quién va a ser el consumidor final.

8. Revisa

La revisión es un paso esencial para asegurar una calidad óptima. Lo ideal es repetir este paso varias veces para cerciorarse de que el texto final expresa lo que realmente queremos decir y que no se nos cuele ninguna falta. Además, a veces es muy útil que una tercera persona lea nuestra redacción, pues es posible que ciertos fallos pasen desapercibidos ante nuestros ojos.

 

Lo más importante de todo es la paciencia. Si te ha parecido demasiada información junta, recuerda que la práctica hace al maestro y que Roma no se hizo en un día. 😉

Libros mencionados:

 

No olvides compartir esta publicación si te ha gustado. También puedes seguirnos en Facebook e Instagram.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *